

Esta propuesta ha tomado fuerza a raíz de la pandemia y la imposibilidad de realizar eventos en vivo. Pero no todo lo que brilla es oro y esta estrategia podría derivar en resultados desastrosos.
A raíz de la pandemia y la consecuente cuarentena a nivel mundial, la escena musical se ha visto imposibilitada de desarrollar una de sus principales actividades como son los conciertos en vivo. Durante los primeros meses de confinamiento, la adaptación a este nuevo estilo de vida conllevó a voltear la mirada hacia las reproducciones en las diferentes plataformas de streaming y con ello a una estrategia para incrementarlas que a primera vista puede resultar muy atractiva, pero que a largo plazo puede dinamitar tu carrera como artista.
Pagar por bots que permitan incrementar los streams en plataformas como Spotify comenzó a convertirse en un modelo de negocio para algunos, así como también el pago mensual por inclusiones en playlist que, al igual que en el primer caso, te aseguraban un número de escuchas en el mismo periodo.
Ambas propuestas no harán más que engatusarte en una primera instancia, pero si miras a fondo hay una pregunta que cae por sí misma ¿Te están escuchando personas reales? Normalmente estos promotores no te brindan detalles sobre dónde provienen las escuchas que te aseguran y con esto llegamos a la siguiente interrogante:
Pues lamento decirte que no. Un bot tal vez logre impresionar a la gente en el mundo virtual, pero te cuento que cuando los eventos en el mundo real vuelvan, difícilmente estos bots asistan a tus conciertos o lo que es peor, promocionen tu música desde sus redes, compartan tu contenido e inclusive compren la merch que tienes pensada en lanzar.
El camino fácil nunca llevará a buenos resultados. Desarrollar una estrategia que te permita no solo ganar streams sino conseguir verdaderos fans puede tomar su tiempo y en camino pasar por varios intentos y errores, pero, una vez que comprendas a tu público y lo tengas bien definido, lograrás forjar una buena base de seguidores.
Calidad antes que cantidad, recuérdalo siempre. Sabemos que es frustrante lanzar un nuevo tema o armar toda una campaña y no conseguir los resultados deseados, pero de todas las experiencias se aprende. Difícilmente un artista del entorno te dirá que su primera canción lo catapultó al estrellato, hay bandas a las que les ha tomado años llegar al lugar donde se encuentra, y lo lograron con esfuerzo, dedicación y compromiso, no comprando streamings o bots.
Perfecto, como en cualquier empresa (sí, tienes que ver a tu proyecto musical como una empresa), una base de datos sólida te ayudará a conocer de dónde viene tu público y sobre todo qué es lo que espera de ti y cómo se siente al escuchar tu música.
Empecemos de la forma más común para comenzar a organizar a tus fans verdaderos: una comunidad de seguidores. Pídele a alguien de suma confianza y que ame tu proyecto (tu fan #1) que administre un grupo en Facebook o en Whatsapp de seguidores de tu banda, se sentirá privilegiado de poder ser quien lidere a esta comunidad y te ayudará a estudiar mejor a tu público.
Una vez comiences a tener miembros en esta comunidad, interactúa con ellos. Reuniones íntimas con tu club de fans te permitirá escucharlos y saber de dónde vienen. No se trata de que te escuchen a ti, se trata de que ahora tú te sientes a escucharlos.
Recuerda los tipos de segmentación de público: demográfica, socioeconómica, geográfica y emocional. Comienza a determinar aspectos como el ticket de consumo de cada uno de ellos, cuánto están dispuestos a pagar por una entrada a un concierto, o por tu merch, cuáles son los post en redes que más les gustan y qué otras actividades les gustaría que realices.
Recopila toda esta información y organízala en cuadro de Excel o de la forma que mejor se te acomode. A la hora de lanzar tu próxima campaña tendrás mejores detalles para la toma de decisiones y poco a poco verás que los resultados comenzarán a darse.
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